¿Por qué solamente nos acordamos de las derrotas y olvidamos las victorias?
¿Por qué si tenemos que aprender de nuestras fallas, no nos podemos enorgullecer de nuestros triunfos?
Para mí, el futbol es algo, hermoso. Y sí, no lo digo por decir solamente, lo digo porque es algo realmente fascinante. Hay mucha gente que aún no entiende el porqué me quiero dedicar a eso durante mi vida. Quisiera que aquellas personas que no creen en mi, pudieran sentir, aunque sea por un momento, la belleza de un gol, el sentimiento, la emoción, la vibra, la unión que se siente durante un partido, tal vez así me entenderían. Es algo, indescriptible de verdad.
Y ayer, me di cuenta de algo que sufre el fútbol, junto con nosotros los aficionados. Me encontraba viendo unos videos, de la semifinal de la Copa Oro 2009, frente a su similar de Costa Rica, y nos fuimos a penales, en los cuales el guardameta Guillermo Ochoa atajó uno, el cual marcó la diferencia junto con el penal decisivo que metió Carlos Vela. Después de ese partido, vino la final, contra su similar de Estados Unidos. Como es costumbre, la ignorancia, egoísmo y pesimismo de la mayoría de la afición se hizo presente, sin embargo, se llenó el estadio, aun no sé si asistieron para apoyar a nuestra Selección, o para disfrutar del ambiente futbolero, que está compuesto también por las cervezas, tacos, tortas, etc.
Nadie esperaba nada de México, ya que la racha frente a Estados Unidos nunca había sido muy buena, así que 3 de cada 10 mexicanos tenían la esperanza de que ganaran. Y esos cientos de mexicanos, mexicanos que incluso llegaron a ponerse la camiseta rival, vaya que se llevaron una GRAN sorpresa cuando la Selección derrotó en una FINAL a Estados Unidos 5-0. Claro, al otro día, TODOS eran mexicanos, TODOS. Porque desgraciadamente, a la afición le falta fe en su equipo, en su Selección, desgraciadamente contamos con una afición hipócrita, por lo menos una parte. Díganme, ¿de qué les sirve apoyar a Brasil, España, Francia, Argentina? Acaso, ¿todos ustedes son europeos? ¿Sudamericanos quizá? Sí, serán equipos de gran nivel, pero la pasión que se siente al ver jugar a nuestros guerreros, a nuestra gente, hombres y mujeres que llevan en los hombros la carga de representar a un país entero, y que solo necesitan el apoyo, no piden más a la afición, que un grito de aliento.
Entonces díganme, ¿por qué, siempre reprochamos las derrotas, y no recordamos los triunfos? ¿Por qué si abucheamos a nuestros jugadores cuando fallan no los podemos vitorear cuando meten gol o arman una buena jugada? ¿Acaso todos nosotros sabemos lo que es enfrentarse en una gran cancha, frente a gente que quizá conozcamos y apreciemos, rodeados de miles de aficionados, que son nuestra familia y que gritan, abuchean… aficionados pesimistas, que confían, que tienen fe, o que ya perdieron la ilusión?
Porque el futbol no es solo un deporte de pasión, de amor a la camiseta, también es un deporte de valientes.
Y nuestros guerreros son valientes, nos entregan todo, lo único que piden, es fe.


